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martes, 19 de noviembre de 2013

Cronología | El posicionamiento de Austria-Hungría en el mundo moderno

Analizamos los puntos candentes del Imperio, para llegar a la raíz del conflicto mediante un recorrido histórico a lo largo la vida del Imperio

Joaquín Enrech | Viena
Francisco Fernando era el heredero de su tío el emperador Francisco José I de Austria-Hungría. El Estado nació en 1867 tras el Compromiso Austro-húngaro, por el cual el Reino de Hungría era reconocido como una entidad autónoma dentro del imperio Austríaco. En 1914 el país contaba con 680.000 km cuadrados y más de 50 millones de habitantes, siendo una de las grandes potencias del momento.

El jefe del estado es el emperador,  al que se trata de rey y emperador (Kaiserliche Konigliche), pero hay dos parlamentos, uno en Viena y otro en Budapest; y cada uno con su primer ministro; y es el Gobierno del emperador el que se encarga de coordinar estos dos gobiernos y otros autogobiernos que existen en la confederación.

Respecto a la participación de la población en el gobierno del imperio, Austria propició un régimen parlamentario a partir de las reformas de 1860, 1862 y 1867, que reconocieron las libertades religiosa, de pensamiento y de asociación. Se creó un parlamento bicameral o Reichsrat (cámara de diputados y cámara alta), Pero hubo que esperar a 1907 para que se concediera el sufragio universal y directo a los austriacos, lo que redundó en los grandes partidos de masas (socialcristianos, socialdemócratas y pangermanistas).

En Hungría, por el contrario, se mantuvo una rígida y centralista política de magiarización de las minorías (eslovacos, ucranianos, serbios, y rumanos) que quedaban sujetas a la autoridad del gobierno de Budapest (exceptuando de estas políticas a las minorías de croatas y germanos, protegidos expresamente por el Compromiso de 1867). La extensa nobleza húngara consiguió retener en sus manos los poderes ejecutivo y el legislativo gracias a un sufragio censitario muy restrictivo y a un fuerte autoritarismo que mantuvo sumisa a la mayoritaria población rural húngara, mientras restringía la participación política de las minorías a unos cuantos aristócratas rumanos y eslovacos, mientras ucranianos y serbios sólo tenían asegurado su poder político a nivel municipal y local.

En 1908, y aprovechando la revolución de los Jóvenes Turcos, Austria-Hungría se anexionó Bosnia. Alemania apoyó a su aliado (Austria-Hungría) y Rusia se vio forzada a ceder ante la agresión austríaca. Ni Francia ni Gran Bretaña se mostraron dispuestas a apoyar a Rusia en un supuesto conflicto.

Las dos sucesivas Guerras de los Balcanes, la primera contra Turquía y la segunda interna entre ellos (Serbia y Grecia y Montenegro contra Bulgaria) concluyeron con el Tratado de Bucarest (1913), pero provocaron un vuelco en la situación en la zona, ya que Turquía quedó reducida en los Balcanes a la región en torno a Estambul. Serbia (aliada de Rusia y defensora de los derechos de los eslavos en el imperio austro-húngaro) se consolidó como el principal estado de la región. Austria-Hungría, alarmada por el fortalecimiento serbio, llegó a la conclusión de que solo una guerra preventiva impediría que Serbia encabezara un levantamiento general de los eslavos en el Imperio de los Habsburgo, alentado por la gran potencia eslava, Rusia, además Alemania estaba resuelta a apoyar a su aliado austro-húngaro en caso de conflicto. Sin embargo, fue el propio Archiduque Francisco Fernando el que presionó a su tío el emperador Francisco José para que Austria no entrara en la guerra Balcánica. 

lunes, 18 de noviembre de 2013

Austria-Hungría amenaza con atacar a Serbia

El mundo occidental reacciona ante el magnicidio / Austria-Hungría exige a Serbia plenos poderes para ocupar sus territorios / Las declaraciones de guerra comienzan a lanzarse entre los países cercanos al Imperio

Jorge Martín | Moscú
El asesinato del archiduque, además de ser un terrible acontecimiento, ha propiciado una serie de acontecimientos que podrían desembocar en una gran guerra. Al confirmarse la autoría de los crímenes por parte de terroristas serbios, el imperio austro-húngaro ha declarado la intención de enzarzarse en un conflicto bélico con Serbia si se niega a ser intervenida militar y ejecutivamente, con la intención así de reclamar venganza. Esta intervención se realizaría por medios pacíficos, siempre que Serbia se supeditase al poder austro-húngaro como pago por el magnicidio. Sin embargo, si esta sumisión por parte del ejecutivo serbio no se produce, Austria-Hugría continúa proyectando la lucha en sus planes.

Además, las primeras reacciones internacionales no se han hecho esperar, y algunos países han asegurado que, en el caso de que Austria-Hungría decidiese emprender un conflicto armado con Serbia, apoyarían al imperio frente a Serbia, tanto de forma política como militar. En concreto, la propuesta ha sido secundada con otros conflictos que desvelan de este modo las alianzas entre países y los odios entre esgrimidos hacia otros, entre los que se encuentran el malestar que el Imperio Alemán ha manifestado hacia Rusia y Francia; así como el del Reino Unido hacia Alemania. Por el momento, es necesario esperar para conocer las verdaderas intenciones por parte de cada país, que en el caso de tomar forma, desembocarían en una guerra a nivel supranacional.